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La vida no termina, se transforma.

30/04/2021, 0 Comments

Una nunca sabe cómo empezar ni acabar, ni tampoco despedirse. Pero cada cual lo hace a su manera. Yo, por ejemplo, escribo cartas de despedida, de esperanza, de tristeza con un toque de nostalgia, cariño y humor, pero las que más destacan son de amor. A ti, Paco, no te merecías menos.

Desde ayer que tengo en mi cabeza la película «I, Origins», y si te digo que en el fondo me gusta, te echarías a reír como hago yo ahora recordando nuestros debates. No entendías por qué no me gustaba. Es curioso porque para no hacerlo, se la he recomendado a varias personas y desde entonces, no ha parado de aparecerse en mi cabeza. Ahora se intensifica y tiene otro sabor, como todo a lo que sabes que no podrás volver.

Cuando algo así te ocurre, es una lección y te propones en cuidarla y mejorarla… mejorarnos. Tengo que reformar mi vida, nos decimos, transformar algunos aspectos de ella. La vida no termina, se transforma. O al menos así quiero creerlo.

Y esta afirmación es válida también para los que continuamos vivos, que somos igualmente transformados en este acontecimiento. Y nos damos cuenta que todavía estamos a tiempo de retocar una fotografía antes de llevarlo a su edición final, de añadir nuevas formas, líneas y colores a nuestra vida. Como lo hiciste tú por luchar en tus últimos años.

Contigo descubrimos nuevos mundos y miradas, y era imposible no adentrarse a ellos. Hacías de este mundo algo más hermoso. Y habrá gente que piense que es muy manido decir que fuiste un ejemplo a seguir, pero no me importa Paco, porque es la verdad. Así se resume toda nuestra vida: en una demorada preparación de la verdad que entregamos a quienes nos sobreviven. La larga existencia de un individuo irrepetible, con sus intocables vivencias, condensada en una imagen y en una docena de recuerdos cargados de valor simbólicos.  

La memoria de alguien que se ha ido, el recuerdo de su ejemplo póstumo, son otras maneras de referirse a la imagen de la vida de una persona. Una imagen que está hecha de una historia increíble, llena de esencia que se mezcla con lo biográfico de una vida y que son dignos de perdurar. A pesar de tu muerte, tu imagen y memoria alcanza en este mundo una peculiar trascendencia. Sobre ti una imagen armoniosa de lo humano que invade a quienes lo recuerdan a vivir con gozo, confianza y alegría.

Ahora entiendo porque te gustaba tanto aquella película. De nuevo, nos has dado una razón más para mirar la vida como tú la sentías.

Sé que descansas en paz, porque en más de una ocasión me has dicho que te sentías afortunado. Y esa imagen es la que me guardo para siempre, porque no hay mejor despedida que el sentir que tu vida ha sido un golpe de suerte para irse sin rencor ni deudas. Ojalá. Lo deseo de corazón.

Esto es más o menos lo que me habría gustado decirte, pero nunca se está preparada, así que acabaré con unas «gracias». Qué hermosa palabra la de agradecer porque, aunque nos acompañe la tristeza, que afortunada me siento de haber conocido a una persona tan maravillosa como tú, Paco.

Te queremos y te abrazamos allí donde estés.

Paco Llop. Fotógrafo, editor y maravillosa persona.

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