, te quiere, mamá.


Exposición en CC Pati Llimona, en el festival Art Photo BCN . VII edición.  
Intervención expositiva en el festival de photOn. 9º edición.
Proyecto presentado en el seminario de fotografía y periodismo de Albarracín. XIX edición.
(2019) 

Intervención expositiva en el festival de PhotoAlicante. VII edición.
“, te quiere, mamá” Una entrevista a Bárbara Traver por Esther González Gea. 
(2020)

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(2018 - 2020)

Audiovisual ‘, te quiere, mamá’
Audiovisual para el seminario de fotografía y periodismo de Albarracín, creado por ÁQABA MEDIA




La relación con mi madre ha sido una relación oscilante. Por un lado, nos convertimos en mejores amigas, por el otro, dejaba de serlo para hacer el papel de madre. Dentro de la responsabilidad como madre, entra el inculcar lo que ellas han aprendido como dicotomía entre el bien y el mal, basadas en unas experiencias vitales, condicionando la mujer que debería haber sido. Esto ha generado un desapego en mí por no corresponderme con quien yo siento que soy, sintiendo un deber enclaustrado frente a la necesidad de la toma de decisión sobre la hija. Dentro de este refuerzo, me pregunto por ese momento en el que nos desprendemos de útero para volar y hacer nuestras vidas, pero no podemos desprendernos del todo de ellas, de las madres, y al hacerlo, sentimos la responsabilidad de recibir su aprobación.

Es el amor, el dolor y los principios que desembocan en un entendimiento, el rozar la desesperación y el desgaste al mismo tiempo que forja un vínculo irrompible, siendo una necesidad de sentir el arropo materno y una conciliación a nivel personal con mi madre para encontrar esa identidad como mujer.

También pretendo reflejar las distintas perspectivas que desenvuelven una relación de madre e hija desde un enfoque de género partiendo una mira generacional. El eterno retorno, la manera de vivir el enfrentamiento de la mano de la necesidad, la figura de la autoridad… Un instinto que se puede entrelazar con lo personal, el egoísmo, el apego y el camino enlazado juntas: una relación de toda la vida.

A día de hoy, seguimos perdidas, pero ya no nos enfurecemos. En este periodo hemos sabido convivir en un mismo espacio, y no sólo eso, hemos establecido nuestro propio diálogo. He aprendido que nuestra relación es rencorosa e incomprensible, pero también es alegría y complicidad. Somos volátiles, bipolares, un huracán que cubre el espacio dentro del hogar. Mi negligencia emocional, la torpeza y el egoísmo forman parte de este vínculo. No soy mejor que ella. Podría decirse que estoy igual o más pérdida, que me esfuerzo tanto o más a la hora de favorecer un encuentro.

Que el amor no es suave, ni romántico, porque en el fondo el amor hiere, pero hemos de ser honestas, escupirlo, enseñarlo, corregirlo, compartirlo, comprender el punto de vista de ambas y asumir que aprendemos la una de la otra. O peor, esperar a que, un día, sea mi hija quien me lo enseñe.



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